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miércoles, 1 de octubre de 2008

MEDICINA vs. LOS MEDIOS


Este texto me lo envió un amigo por mail, y me atrevo a reproducirlo, no solamente porque aborda un tema que estoy tratando habitualmente en éste blog, como la educación publica. Sino también porque representa la idea fundamental del espacio que arme hace casi un año, demostrar que los medios masivos de comunicación representan solamente los intereses empresariales del grupo al que pertenecen, y cada vez están mas alejados de su supuesta principal función que es INFORMAR CORRECTA Y FEHACIENTEMENTE LA REALIDAD.

Parte del mail son palabras mías, sobre todo la parte del artículo de Infobae, lo escribimos entre varios chicos de Medicina y les pido que le den bola. No necesitan reenviarlo ni nada si no quieren, pero si ustedes están enterados, es una opinión más que cuenta. Cuando estén en una charla y alguien toque el tema, ustedes van a tener la posibilidad de abrirle los ojos al resto. Y es esa nuestra mejor arma, no dejarnos engrampar por los que quieren que no pensemos.

Hola a todos.
El motivo de este mail es basicamente desmitificar los reclamos que los estudiantes de Medicina de la UBA estamos haciendo frente al gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Como algunos se habrán enterado, estamos haciendo marchas a la Jefatura de Gobierno para declararnos en contra de los convenios firmados recientemente entre el Gobierno de la Ciudad y las universidades privadas, que habilitan a los estudiantes de dichas universidades a hacer los últimos 3 años de la carrera (el Ciclo Clinico o 'UDH') en los hospitales públicos, a cambio de una suma de dinero que irá destinada al Gobierno.

El Ciclo Clínico de nuestra carrera consta de materias con clases teóricas en aulas de una UDH (Unidad Docente Hospitalaria -un hospital publico de Capital o Gran Buenos Aires-) y prácticas en dicho hospital, las que se llevan a cabo con pacientes reales en consultorios externos, salas, quirófanos, etc. De más esta aclarar cuál es el estado actual de los hospitales de nuestra ciudad: Se caen literalmente a pedazos. Carecen de recursos básicos como gasas o máquinas para tomar radiografías. Y como muchos sabrán, los estudiantes de la UBA somos cada vez más, y cada vez son menos los recursos. Y teniendo en cuenta que las capacidades y los recursos de los hospitales NO van a ampliarse para llevar a cabo este arreglo, estamos hablando claramente de una quita de cupos para los estudiantes de la UBA en los hospitales publicos, para darle lugar a los estudiantes de universidades privadas, que tienen convenios con clínicas privadas para realizar su ciclo clínico ahi, cosa que los estudiantes de la UBA no tenemos. Contamos con la posibilidad de acceder a 4 o 5 hospitales privados de baja complejidad, nada más. Asi como los estudiantes de las privadas cuentan hoy por hoy con la posibilidad de acceder a solo un par de hospitales publicos, y como excepciones.
Para que se den una idea de la magnitud del problema, entre estudiantes de Medicina, Odontología, Kinesiología, Psicología y demás carreras que necesitan hacer una UDH para completar la carrera, somos más de 55.000 estudiantes afectados de la UBA.

Qué es lo que queremos? Que se anule el convenio. Porque es injusto, porque si no van a ampliar la capacidad y los recursos de los hospitales, vamos a tener que repartirnos los pacientes, los docentes y las prácticas con gente que tiene la posibilidad de hacer el ciclo clínico en otro lugar, perjudicando enormemente la cantidad y calidad de nuestras clases prácticas y con ellos nuestro aprendizaje, y exponiendo a los pacientes a un numero de estudiantes mucho más elevado de lo que sería moralmente aceptable. Imaginen la diferencia que le hace a una paciente ginecológica ir a una cosulta donde esté su médica con 1, 2 estudiantes, a ir a una con su médica y 8 estudiantes. No sólo nosotros aprendemos menos, sino que el paciente se siente horriblemente expuesto. Es por eso que la capacidad de las UDH es limitada y basándonos en lo dicho más arriba, creemos que los estudiantes de la UBA deberíamos tener prioridad en los hospitales públicos.

Sin embargo, los medios se encargaron de defenestrar esta protesta. Salió en todos lados que 'agrupaciones de izquierda de la Facultad de Medicina rechazan que alumnos de instituciones privadas se incorporen a residencias en hospitales públicos'. Nada más lejos de la realidad:

- En la marcha del día jueves 25/9 fueron TODOS (decano, docentes y estudiantes), SIN BANDERAS DE NINGUN PARTIDO POLÍTICO, porque ese era el lema. Llevaron solo guardapolvos blancos y ambos, en representación de la unión de todos en favor de esta causa, sin importar qué inclinación política siga cada uno. Quienes duden de lo que estamos diciendo porque no nos vieron en la tele, pueden remitirse a los videos en la página de TN de ese día, donde se nos ve a todos con nuestros ambos y guardapolvos blancos.
- El reclamo que se hace NO ES POR LAS RESIDENCIAS. La residencia es una forma de especialización que, si bien se hace en los hospitales, NO forma parte de la carrera de Medicina. Se hace una vez finalizada la misma y es por concurso, al que pueden presentarse médicos de cualquier universidad del mundo. Ningún medio nos escuchó y aclaró el malentendido, porque nuestros reclamos son por el Ciclo Clínico (UDH) de la carrera de Medicina, y no por las residencias, que nada tienen que ver con este convenio. El Ciclo Clínico no es por sorteo, es una parte de la carrera, y creemos que siendo que somos estudiantes de una universidad pública y no tenemos acceso a los hospitales privados para hacer nuestra UDH, no podemos dejar que los estudiantes de universidades privadas ocupen nuestros cupos, limitando nuestro nivel de enseñanza, teniendo en cuenta que hay cientos de sanatorios, clínicas y hospitales privados donde ellos pueden hacer su Ciclo Clínico.

Además de agradecerles muchísimo que hayan leido este mail, les dejo el link que desató mucha de nuestra indignación, al ver cómo la prensa defenestra nuestra causa con mentiras, ya que evidentemente este reclamo no le sirve a sus intereses.

http://www.infobae.com/contenidos/405524-100799-0-Trastornos-el-Centro-marcha-militantes-UBA

Además de redactar información falsa, se atrevieron a acompañarla con una foto de otra marcha, una que se hizo en Abril (se darán cuenta por el abrigo de la gente de la foto y la temperatura que hizo este jueves), que nada tiene que ver con este reclamo. Y si bien este medio (Infobae) en particular nos repugna a más de uno, leimos en casi todos el mismo verso absurdo del 'reclamo por las residencias'. Y a toda la gente ajena a este tema a la que le preguntamos qué opinaba, respondía que lo había visto en la tele/leído en el diario y que le parecía que no teníamos razón. Tras explicarles cómo es en realidad el planteo, estuvieron de acuerdo con nosotros, motivo por el cual ahora les escribimos a ustedes.

No pretendemos hacer política de nada de esto, tampoco que estén de acuerdo o apoyen este reclamo. Sólo queremos tratar de que la gente deje de educarse con la tele y el diario, porque a algunos de nosotros no es la primera vez que nos toca de cerca un hecho que sale en los medios sabiendo de buena fuente que la información está tergiversada porque 'vende más'. Nos sacan de quisio estas movidad de prensa falsas e injustas, que crean una opinión masiva de la gente basada en mentiras inventadas por los medios.

Nuestro pedido es simple: necesitamos que la verdad se difunda. Si les parece, denle Fw a este mail a sus contactos y hagan circular esta info vía mail, y si no tienen ganas aunque sea nos sería de mucha utilidad que lo mencionaran con sus familiares, amigos o conocidos, para que la mayor cantidad de gente posible sepa qué es lo que estamos reclamando y cómo los medios nos están perjudicando. Más allá de nuestra causa, creo que es importante que entre nosotros nos empecemos a abrir los ojos, porque muchísima gente vive, opina y toma decisiones basándose en lo que le dicen la tele y los diarios, y cuando hacen esto es cuando hay que darse cuenta que nos estan derretiendo las neuronas y quitándonos la capacidad de pensar. Y nos molestan las mentiras y difamaciones, que opacan una causa justa.

De nuevo gracias por leer y saludos a todos.

Estudiantes de la Facultad de Medicina de la UBA

lunes, 15 de septiembre de 2008

Por una universidad publica y gratuita

Diario Crítica
Política
CONTRATAPA
Universitarias

Doy clases en aulas espantosas, sin calefacción
ni ventilación; con sueldos de miseria y a pesar de todo
es la UBA: la segunda o tercera universidad de América
Latina y de las más prestigiosas del mundo.

Por Pablo Alabarces.

14.09.2008

Después de seis meses de contratapas de lunes,
es oportuno confesar algo:
no soy periodista, aunque lo haya querido ser. Cuando
terminé la secundaria, en plena dictadura, no había carrera
de Comunicación Social en la UBA; había que recurrir a
dudosas escuelas de periodismo, y estudiar Letras era una
opción para los que queríamos despuntar el vicio. Luego,
claro, la crítica literaria te hacía olvidar la literatura
y en las redacciones le echaban flit a todo lo que sonara
universitario. Otros tiempos, otras costumbres. De modo que
estudié Letras, y por una serie de azares terminé
doctorándome en Sociología. Y entonces y antes y
después vino la posibilidad de escribir en diarios y
revistas, vicio que cultivo desde un lejano 1986 en el
olvidado diario Tiempo Argentino.

Queda aquí develado el misterio que aqueja a
algunos comentaristas de la web de este diario: no soy
periodista sino columnista. El pacto es escribir de lo que
sé y de lo que investigo, que es la cultura popular y
la de masas y la otra –porque uno no estudia Letras para
luego fingir que la cumbia y Tinelli y el aguante son el centro
del universo–. Pero vivo de otra cosa: vivo, misteriosamente,
de la Universidad y de la investigación y el Conicet, donde soy
investigador en sociología de la cultura. Tengo veintitrés años
ininterrumpidos de profesor. Y no hay en ellos ninguna
resignación: sigo creyendo que este oficio –enseñar e
investigar– es una de las mejores cosas que me pudieron haber
pasado. Escribir estas contratapas es un complemento feliz;
enseñar, investigar y luego contar y discutir, a veces con más
éxito, lo que producimos en la universidad. Es cumplir a
la vez el berretín adolescente del periodismo y el objetivo
crucial de los que trabajamos en las ciencias sociales,
que no es otra cosa que ayudar a cambiar una sociedad
que nos conforma tan poco –por no decir nada–.

Los recientes y presentes e inacabados sucesos en torno
de la UBA no me
son, entonces, indiferentes. No me puedo poner en crítico distanciado,
porque doy clase e investigo y además soy parte del gobierno de la
Facultad de Ciencias Sociales, la más damnificada, la que está hoy en el
candelero. Doy clase en aulas espantosas, sin calefacción ni ventilación;
los techos no se caen, pero pareciera que podrían hacerlo; no se pueden
nombrar nuevos profesores, porque no les pagarían –todavía hay varios que
no lo han conseguido jamás–; hemos armado un posgrado de lujo, entre
gratis y muy barato, pero no recibimos un solo peso para solventarlo y así
hacerlo gratuito, como es en Brasil, sin ir más lejos; los empleados
administrativos ganan miserias y son muchos menos de los necesarios –y
puedo afirmar, porque dirijo hace casi cinco años una oficina
universitaria, que no se trata de ñoquis ni de nada por el estilo–. Los
compañeros y compañeras que trabajan conmigo en la cátedra arañan los $600
mensuales, y se matan para dar clases espléndidas, dignas de admiración y
respeto por sus estudiantes (que los adoran). Pero lo deben hacer muchas
veces y en muchos lados, para así armar sueldos decentes.

Y a pesar de todo eso, la UBA sigue siendo la segunda o tercera
universidad de América Latina y una de las más prestigiosas del mundo, la
que produce un porcentaje abrumador de toda la ciencia argentina. Los
responsables de las universidades extranjeras no leen encuestas berretas,
sino que se limitan a tributar el respeto que la UBA se ha ganado por la
calidad de sus graduados y del conocimiento que genera. Un verdadero
milagro, que el esfuerzo de las sucesivas autoridades políticas por
desfinanciarla no ha conseguido destruir. El milagro consiste en el
orgullo tenaz de saberse parte de una tradición democrática inaudita:
somos el único país del continente donde un hijo de las clases populares
podía llegar a doctorarse en su universidad pública, gratuita y
cogobernada. Una tradición democrática que tiene las dificultades propias
de la lucha política –que la vuelven conflictiva, pero también más
democrática que varias provincias sofocadas por el feudalismo–; y una
tradición de autonomía que también garantiza que la producción científica
sea minuciosamente independiente, solo deudora del rigor científico
pongámoslo así: ni le pedimos permiso a Clarín, ni le debemos pleitesía
al PJ o a Macri–.

Con poca plata –las cifras necesarias son ridículas para el superávit
fiscal y la recaudación impositiva– todos los problemas se resuelven. La
movilización de docentes y estudiantes garantiza que nadie se la robe:
será necesariamente plata bien usada. La pregunta del millón es, entonces,
si la universidad pública, uno de los grandes orgullos de este país, le
importa algo a este Gobierno. Y a toda la sociedad, que critica los paros
y las marchas hasta que llega el día de la graduación de sus hijos e
hijas. Ese día, entonces sí, se emocionan recordando al abuelo analfabeto.
Me pareció interesante compartir con ustedes este texto,
que refleja la realidad de nuestra UNIVERSIDAD DE BUENOS
AIRES.
Luchemos por lo que merecemos, lo dice una humilde
blogger que aunque en este momento no esté circulando
por los pasillos de la universidad algún día lo volverá
a hacer...